CINISMO. Benicio Robinson –el maestro de los “hablábanos”, “hubieron”, “de que” y las oraciones sin sentido– aseguró ayer sin asco que él no había recibido partidas porque esa figura ni existía. ¿Cómo se atreve a decir eso, si el informe oficial del MEF reporta que él recibió 6 millones 29 dólares? Además, criticó a los copartidarios que lo plomean en público por aquello de que los trapos sucios se lavan en casa, pero insinuó que Mitchell Doens controlaba una notaría. ¿Entonces?
RECORDANDO I. Lo de las notarías hace recordar la promesa incumplida de Varela de nombrar notarios por méritos. No solo no lo hizo: nombró nueve notarios, entre ellos un inchi pinchi de Alberto Vallarino, que trabajó con él en su campaña de 1999 y en el Ministerio de Economía y Finanzas; un allegado del ministro de Seguridad y otro de su asistente Rauli Sandoval, dos que ya fueron notarios y otro que enfrentó un caso por delitos contra la fe pública. Otro gol, y aquí no pasó nada.
RECORDANDO II. Alberto Cigarruista dijo ayer estar “contento y feliz” de estar en el Tribunal de Cuentas, porque “al fin comienzan a llegar los grandes”. Sí, por eso y porque pese a su historial y la lluvia de críticas a su nombramiento, sigue ahí. Porque que nos hayan metido el gol no significa que tengamos que olvidar que fue nombrado cuando el Cemis y su reelección estaba, según él mismo confesó, casi cuadrada con Martinelli (con quien se reunió“muchas veces”) pero se le dañó por no haber ordenado la salida de Bosco de la Alcaldía. También fue cuestionado por su cómplice silencio en los fallos más polémicos de la Corte, que dijo que la Corte había que manejarla políticamente, sabiendo cuándo dictar un fallo y cuándo no, y que confesó que aun cuando le tocaba ajustarse a la Constitución él siempre sería un político. Ese es nuestro flagrante magistrado del Tribunal de Cuentas.
POBRECITO. Aunque usted no lo crea, ya Juan Carlos Navarro se está organizando para correr en 2019 y ya tiene a su gente llamando a gente para pedirle apoyo económico. De verdad que estos perredosos viven en otro planeta.
ATERRICE. Moncada está hecho un divo. No quiere comer la comida del penal ni que lo atiendan los paramédicos de El Renacer. Él todavía no ha entendido que ya no es magistrado.
NI MÚ. Los miembros de CD, que ahora abren la bocota por lo que sea, no han dicho ni esta boca es mía por la desmentida tan brava que les dio el Tribunal Electoral sobre su inscripción “simbólica”. Ellos se llenaron la boca diciendo que habían inscrito a alrededor de 40 personas, que en la vida real se traducen en 13 personas. Bueno, Martinelli dijo que inflaban las cifras… el descaro es heredado.
