EXPECTATIVA. Mañana a las 7:30 a.m. en la cinta costera, a la altura del hotel Hilton, será la marcha ciudadana contra la corrupción y la impunidad. Si Panamá de verdad está indignada y no es de la boca para afuera, esa cinta costera debería llenarse más que el cierre de campaña de Mimito Arias.
SOLDADO. Siguiendo el libreto, Melitón Arrocha repitió ayer, pechón, que el control de precios ha funcionado y es efectivo. Que levante la mano el primer panameño que tenga 58 dólares más que el 1 de julio en su bolsillo.
´FLASH´. Los tortolitos Martinelli –más unidos y coordinados que nunca– siguen defendiendo las fotos en el Palacio de las Garzas, usando, entre otros, el débil y cómodo argumento de que se han dado desde siempre. Si eso lo puede hacer cualquiera, dígannos cuál es el procedimiento para solicitar el permiso. A ver si a Juan González se lo dan.
DESENCAJADO. Don Ricardo Martinelli le augura a Panamá un mal futuro por tener a un gobernante con sed de rencor y dice que ojalá Dios nos agarre confesados. No se sabe si eso último iba dirigido a sus súbditos o qué, pero hasta el padre Fernando Fontane se ofreció para hacerle una cita para esa confesión. Le alegró el viernes a más de uno. El padre, obvio.
CONSEJO. Por cierto, como andan las cosas y como anda usted, señor expresidente, una sana recomendación es que no vaya mañana a la marcha cívica. Ya de sus locuras se ríen muy pocos. Y en esto, para que lo tenga claro, el que ríe de último no va a reír mejor.
TRAVESURAS. Entre los amigonchos del loco mayor, el chiste es que una de las máquinas de pinchar teléfonos que desapareció por arte de magia está en manos de Gabriel el Travieso Btesh. Si eso es así, con lo que habrá escuchado que viene ya debe estar como por Ucrania.
