DECISIONES. El que después de haber aceptado formar parte del Gabinete como ministro de Salud y el sábado se echó para atrás fue Julio Santamaría. ¿Será que conoció el presupuesto que le queda a la entidad y se dio cuenta de que no va a poder solucionar nada? ¿O será que, tras haberse reunido con entendidos en la materia, se dio cuenta de que, por X ´o por Dei´ razón, lo de la educación sexual le iba a resultar más difícil que ponerle pantalón a un pulpo?
CONFLICTOS. Jennifer Champsaur, inchi pinchi de Lorena Castillo, fue nombrada el jueves como subdirectora de la Autoridad de Turismo. Primero fue Mario Etchelecu, en Vivienda, con bastantes intereses inmobiliarios de por medio; luego esto, que aún merecido viola el artículo 39 del Código de Ética, y, si Varela sigue de terco, pronto se tiene previsto el nombramiento como ministro del Canal de Alberto Vallarino, socio de Martinelli. ¿Vamos por más cambios?
SUEÑOS DE PODER. El que dicen que anda desesperado porque lo nombren en Sinaproc es el panameñista Danilo Castillo, a quien pusieron de patitas del Mivi en 2011, cuando los panameñistas todavía estaban livin la vida loca, en medio de una investigación por el plagio de una cuenta de Facebook del también panameñista Luis Barría. Ya no solamente tuitea mensajes meteorológicos, sino que ahora hasta copia a Varela en ellos. Si hay desesperación, que no se note.
LALALANDIA. El video de Alejandro Pérez arrancado advirtiéndole a quien chocó que no le va a pagar, que si van a un juicio “jamás” le ganaría porque “tú no sabes quién soy yo” y que haga lo que haga “no me va a pasar nada”, sigue circulando y, al menos públicamente, ninguna autoridad ha salido a ponerle orden al borracho de y con poder. Esta gente ya no tiene la vista gorda. La tiene obesa.
CAZUELA. Hoy arranca otra semana de las innecesarias y vergonzosas sesiones extraordinarias en la Asamblea Nacional. La semana pasada terminó con los dos primeros goles: el archivo de las denuncias contra los magistrados y el proyecto que le dará, al menos por un ratito, escoltas a la familia del capo. A ver si esta semana los diputados de la oposición recuerdan que los elegimos para proteger nuestros intereses en la Asamblea. O, como atinadamente apodó Blandón, “cucarachera”.
