INTRIGA. Dicen que la semana pasada fueron vistos el todavía PRD Crispiano Adames y Salomón Shamah conversando amenamente en el Marriott, en un discreto lugar entre la cafetería y el bar. ¿Sería sobre la ley que elimina el artículo 569 del Código Judicial –sobre medidas conservatorias– que presentó el gobierno y que Adames fue el único opositor que en segundo debate votó a favor?
LOOR. Pareciera que en la sede de CD no hay más espacio para poner cuadros de Martinelli. En la entrada del 99 de Penonomé tienen un óleo enorme suyo con saco y corbata. O tiene el ego muy grande o hay muchos manzanillos tratando de quedar bien con él.
RUEDO. Parece que a Rubén Arosemena, de quien poco se había oído desde que se le acabó la vicepresidencia, le pican los pies por volver a la política y evalúa lanzarse nuevamente a diputado por el 8-7. ¿Le habrán recordado que el que no aspira, expira?
PREPARACIÓN. Hoy, a las 2:00 p.m., Abraham Martínez tiene agendado el lanzamiento de una campaña educativa ambiental para escuelas. ¿No era que esta semana, cuando llegara de viaje, hablaría de sus apartamentos? ¿O todavía no tiene –o no le tienen– los argumentos listos?
POR FUERA. El gran ausente en la comparecencia de los representantes de Mi Bus a la Comisión legislativa de Transporte fue el director de la ATTT, Roberto Moreno. Aunque en su reemplazo fue el secretario general, este se fue para nunca más volver después de justificar la crisis en el transporte. No oyó las quejas de transportistas ni de usuarios, ni los cuestionamientos de los diputados. Un poco cómodo, ¿no?
