ESPINAS. Anoche, la Casa del Marisco se parecía a la sala de una obra de teatro, pero con personajes reales. En una de las mesas cenaba Aquilino de la Guardia, condenado a 66 meses por la quiebra del grupo Adelag, y en otra, su inquisidor Harry Díaz, el magistrado de la Corte. Bueno, si hay que ponerle título al macabro topón, bien podría ser “Mirada fulminante”.
UNGIDOS. Dicen que los nombres que se barajan en el Ejecutivo para los tres directivos de la ACP, que pronto debe nombrar Martinelli, son Alberto Vallarino, Henri Mizrachi, Lourdes Castillo, Ricardo Francolini y María Fábrega. Ojalá esta vez el Presidente sí se acuerde de que en campaña, cuando le importaban los electores, prometió elegir a los mejores.
DESCONTENTO. Los aspirantes a diputado por los circuitos uninonimales en el PRD están indignados porque se enteraron en los medios de que no podían postularse. Parece que en el CEN del PRD se olvidaron de la cacareada frase torrijista “el que más consulta, menos se equivoca”.
´CHIFEADOS´. La juventud del panameñismo anda arrastrando la manta porque no les dieron stand en la feria de La Chorrera. Cuentan que la respuesta fue: “no hay nada para Varela en esta feria, por órdenes de arriba”. Igual, mañana pretenden llegar a repartir volantes de las propuestas de Varela en las afueras del evento. Antes muertos que perder la oportunidad de ganar un voto.
DERROCHE. La parte nueva del aeropuerto de Tocumen lleva meses “funcionando” a medio palo, sin los pasos eléctricos y con el aire acondicionado tan frío que podría conservar a un muerto. Se nota que la cuentita no la paga Juan Carlos Pino de su bolsillo.
¿Y A MÍ QUÉ? Hablando de Pino, han pasado casi 17 meses desde que se rompió la alianza y él, que supuestamente vivía y moría por Varela, no ha renunciado a Tocumen. Si así de leales son sus seguidores, mejor es que Varela vaya bajándose desde ya.
