PROPIEDAD DEL ESTADO. Ayer, familiares de Jorge Luis Penagos, el mexicano que acusó hace dos años a Zulay Rodríguez de haberle robado 35 kilos de oro, presentaron ante el Ministerio Público una denuncia en contra de la diputada, su marido y su socio. En respuesta, Rodríguez convocó a todos los medios a una conferencia en el Salón Azul de la Asamblea Nacional para dar su versión. ¿Qué será lo próximo? ¿Celebrar su cumpleaños en el pleno Legislativo? Esto se llama abuso, pero por lo visto la diputada ya está acostumbrada a eso.
REALIDAD. Hablando de Zulay, el oro y su excliente, lo realmente vergonzoso de todo el asunto es que hoy tengamos como diputada a una persona vinculada con tantos escándalos ligados al crimen organizado. Para muestra, unos cuantos nombres: El Enano, Marlen, Viteri y, por supuesto, Penagos y su oro con rastros de metanfetamina. A las pruebas me remito, dicen por ahí.
TRAPOS. “Este problema de medicamentos no se resuelve ni con gritos ni con ofensas ni con calumnias”, respondió el diputado por el PRD Daniel Ramos a su copartidaria Zulay Rodríguez. Pidiendo paciencia para discutir el proyecto a profundidad, añadió: “Llevamos 40 años con este problema y quieren que se resuelva en 15 días, porque yo (refiriéndose a Rodríguez) presenté un proyecto x”. Paciencia es lo que necesitamos para lidiar con esta gente.
UNO DE UNO. Dice el diario del innombrable que su jefe sigue “a la cabeza de la carrera por la presidencia de la República”. Qué fácil es decir que se está a la cabeza de una carrera de un solo corredor. Amanecerá y veremos.
LO DICHO. Según la Dirección de Servicios a la Comunidad, a cargo del exdiputado Iván Picota, el Municipio de Panamá convocará en 30 días a una licitación para remodelar Mi Pueblito Campesino y reconstruir Mi Pueblito Indígena. Según dijeron, el proyecto estaba en pausa por la crisis de salud pública. Qué fácil es echarle la culpa de todo a la Covid-19. La excusa tal vez habría sido válida hace un año, el resto es incompetencia comprobada.
