LEALTADES. Tal parece que el momento de la verdad ha llegado para el procurador encargado, Javier Caraballo. En su poder reposa información de inteligencia proporcionada por agentes federales sobre reuniones secretas entre allegados del expresidente que no quiere que lo mencionemos y personas claves del caso pinchazos. ¿Qué hará Caraballo? Mientras, el llorón se vuelve a quejar amargamente con el presidente Cortizo de “persecución política” y de que sigue habiendo “terrorismo jurídico”. ‘To be or not to be’... como diría Shakespeare.
PERMISO. Erasmo Muñoz, abogado de Juan Carlos Varela, solicitó permiso de salida del país a favor de su cliente, en el Juzgado Tercero Liquidador. El edicto no precisa el motivo, la fecha y el destino del viaje. Los que más han criticado este solicitud son los defensores de aquel que no se atreve a abordar una aeronave ni para ir a Contadora.
BULTO. Dilio Arcia no muestra ningún apego por sus responsabilidades en la Fiscalía Electoral. En la conferencia de prensa que ofreció el martes advirtió que no tiene competencia para investigar a los miembros de la Asamblea, pero pareciera que él ha decidido hacer extensivas esas prerrogativas a los familiares de los diputados. Cuando una periodista le preguntó si investigaba al hijo homónimo del diputado Alaín Cedeño por presuntamente hacer política con recursos del Estado, dijo que no. En todo caso, ese caso —según él— debería ser manejado por la “justicia ordinaria”. En conclusión, al hijo no lo investiga nadie. Pareciera que no hay fiscal electoral. O para variar, al menos, uno que sirva.
OFF. José Luis Fábrega y Judy Meana por fin coinciden en algo: ambos tienen Covid-19. Les deseamos pronta mejoría, aunque eso no parece que tenga algún impacto en la alcaldía. Si no han hecho nada en dos años y medio, qué diferencia hay si se guardan por 10 días.
FIN. Médicos israelíes pronostican que el fin de la pandemia es la variante Ómicron. Si es así, se le acaban a Cortizo las excusas para justificar el peor gobierno de las últimas décadas.

