‘YES SIR’. Yanibel Ábrego ha demostrado un sospechoso afán por tomarse CD. Considerando su cercanía con aquel que quiere ser innombrable y que tanto él como sus secuaces han dicho hasta la saciedad que quieren recuperar CD, la fijación de Ábrego pareciera un intento por complacer a su nuevo amo. La pregunta es a cambio de qué.
MANDADO. Y hablando de Yanibel, para que esta vez sus colegas no la dejen por fuera en la repartición de camisas a la medida de las reformas electorales, apareció en la mesa principal, reservada para los miembros de la Comisión de Gobierno (y ella no lo es), en la discusión en primer debate del proyecto 544. Así se aseguró que el artículo que permite adelantar el procedimiento para remover a las autoridades de los partidos políticos, antes de tiempo, fuera incorporado. Lo dicho, donde manda capitán, no manda marinero.
ATRINCHERADO. Aquí desconocíamos que Cecilio Cedalise se había quedado sin suplente, por la renuncia (por temas de salud) de Rafael Murgas Torraza. En su reemplazo, Cortizo y los ministros designaron a la juez de Niñez y Adolescencia de Coclé, Isis Omaris Joseph Garzón. Habrá que ver cómo será recibida por el magistrado titular… Seguro no se atreverá a dejar el despacho ni para tomar café con Ayú Prado. Es como si le acabaran de poner una medida cautelar de despacho por cárcel.
DESHOJADO. A propósito de Ayú Prado, ya está en su otoño como magistrado… Su mandato se termina en diciembre de 2022. Le quedan casi 15 meses en la Sala Penal. Y después, ¿a dónde irá? No puede regresar a la fiscalía, por mucho aprecio que le tenga Javier Caraballo. Tampoco puede buscar nuevos horizontes en la arena política, ya que probablemente es uno de los personajes a quien la opinión pública le tiene menos afecto. Así que su futuro profesional podría estar en el sector privado. A litigar, después de toda una vida como funcionario.
QUEJA. El ministro de Seguridad, Juan Pino, fue recibido ayer por el pleno de la Corte Suprema. Pino exteriorizó su malestar por la cantidad de personas detenidas por agentes de la Fuerza Pública, que luego son liberados por jueces de garantías o tribunales inferiores. Después de lo ocurrido con José Cossio, razón no le falta.

