PATINAZO. Cuestionado por el diputado Jairo Bolota Salazar sobre el cobro de dietas en la Junta Directiva del Canal, el ministro, Aristides Royo, le refutó que él nunca ha cobrado dietas por asistir a reuniones de junta directiva o comités, a lo que Bolota, cual experto en la materia, le respondió que él sabía muy bien cómo se cobraban aquellos que dicen que no cobran. Por lo visto, el diputado ha aprendido muy bien de su amigo el expresidente quien, a propósito, tampoco cobró su salario como presidente. Verdaderamente que el burro hablando de orejas.
BURLA. Pareciera que los diputados solo sirven para nombrar botellas y darle palo a cualquier iniciativa que vaya en contra de sus propios beneficios. No solo han descartado aquellos artículos del proyecto de ley 544 que proponían eliminar el fuero electoral penal. También introdujeron modificaciones para que las solicitudes de levantamiento del referido fuero sea competencia de los “juzgados administrativos electorales”, en primera instancia. Actualmente, la autoridad que maneja estos asuntos es el pleno del Tribunal Electoral. Lo más alucinante es que la propuesta y lectura de estas modificaciones estuvo a cargo de la suplente de Crispiano Adames, la exaforada Sara Montenegro, más recordada por sus vínculos con Mossack Fonseca. Deben tener mucho miedo cuando se resisten tanto a despojarse de este chaleco protector. Lástima que el proyecto de reformas no incluyó el más importante de los artículos: el de la no reelección inmediata.
AMÉN. La Comisión de Gobierno también mantuvo firme su rechazo a la doble postulación y a la exclusión de las iglesias de la lista de donantes privados autorizados. Esta gente está dejando muy claro que hace lo que le da la gana.
PROVOCACIÓN. Pese a que las juezas prohibieron revelar la identidad, la voz, la imagen y el testimonio del testigo protegido del juicio a Martinelli, el acusado y su equipo han hecho constantes referencias a su participación en este proceso. Estarán buscando que las juezas pierdan la paciencia, dicten una sanción y así tener otra mala excusa para llevar el caso a la CIDH. Y después alega que es él el perseguido.
