CANINOS. Nunca ha sido más cierto aquel dicho que dice que perro que ladra, no muerde. Una vez más, hubo rofeo por parte de un expresidente que se ha vuelto puro tilín tilín y nada de paleta porque, según dicen por allá en las Perlas, se quedaron esperándolo. Y es que esta no es la primera vez que lo hace, pero como ya es sabido, cuando se encuentra con su archienemigo, corre a esconderse. Es probable que su cachorro Bruno tenga más agallas. Mientras, en redes corren las apuestas.
SIN SENTIDO. Por lo visto, la improvisación y falta de sentido común por parte del Minsa continúa gobernando el país. Ahora resulta que aquellas personas que vienen de Suramérica con prueba negativa de Covid-19 en mano y luego de hacerse otra en el aeropuerto, que también resulta negativa, son trasladados a hoteles en los que son forzados a compartir habitaciones con personas desconocidas, aun cuando tienen donde guardar la cuarentena obligatoria en el país. ¿Qué sentido tiene semejante medida, cuando se conoce que la variante brasileña ya está en más de 40 países? Y no necesariamente en el cono sur.
GATÚBELO. Algunos diputados están empeñados en mantener sus grandes negociados. ¿Qué tienen en común la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional, la Federación Panameña de Béisbol, el Patronato del Centro de Alto rendimiento del Béisbol de Panamá –que se crearía a través del anteproyecto de ley 315, presentado por el suplente del diputado conocido como El Gato– y los bates fantasmas donados a ligas de béisbol en la comarca Ngäbe Buglé? Muy sencillo: un diputado que además es el presidente del gobernante PRD. Por lo visto, aquí la casa pierde y se ríe.
‘SHOPPING’. En una de esas tiendas por departamento que quedan en Soho Mall, que por cierto está por cerrar dicha sucursal, estaba –ayer domingo de Pascua– el ministro de Comercio e Industrias, Ramón Martínez, aprovechando el baratillo por remate para comprar sacos. ¡Qué ironía!

