¿TRASLADO? Las cosas no andan bien en Guatemala. Los muchachos empiezan a acumular problemas con el resto de sus colegas –los detenidos– con los que comparten la base militar. La semana pasada solicitaron una reunión con los otros detenidos para ver los problemas que sus excesos les han ocasionado. No es que estén preocupados por la suerte de sus colegas, nada de eso. Lo que pasa es que ahora sí hay posibilidades de que los trasladen a otra cárcel, donde no lidiarían con políticos corruptos, sino con pandilleros nada amigables.
INFORMANTES. Taquito y Tuquito pretendían sacarle a sus colegas cartas de buena conducta que buscaban demostrar que tales excesos suyos no son más que rumores para dañar su ya averiada reputación. Pero, al mismo tiempo, el padre de los chiquillos –que ya está loco– ahora le entró la paranoia, ya que ha empezado a rastrear quién o quiénes son los informantes cuyos datos permiten reseñar en Panamá la actividad principesca.
CAZA DE BRUJAS. La reunión se dio y los convocantes se quejaron de la filtración de información sobre ellos. Decían que lo que ocurría en la base se quedaba en la base y que no era de caballeros pasar esa información a terceros. Pero que ya tenían un par de sospechosos que debían tener contactos acá en Panamá, específicamente con este medio. Sus colegas de celda les pidieron más discreción, pues ellos los están perjudicando.
PREOCUPACIÓN. Por cierto, el pasado lunes hubo una requisa en la base militar donde veranean los príncipes, la segunda en un mes, algo muy inusual. El mayor de los hermanos perdió sus celulares, que inútilmente intentó recuperar. Y el menor perdió su bar, con unas invaluables 30 botellas de licor que, tras la revisión, los militares hicieron añicos. O, al menos, se escuchaba cómo se rompían vidrios.
GOMA. Teóricamente, los príncipes no deberán tener más pachangas. El Sistema Penitenciario prohibió desde ayer y hasta nuevo aviso visitas y entregas de encomiendas por la pandemia. Las malas noticias llegan volando y las buenas cojeando.
