MONEY MONEY. El Banco de la Familia Panameña, no contento con los escándalos de hace 10 años, parece que volvió con la misma gente y las mismas travesuras. Se supo que uno de sus clientes, que le huye a Estados Unidos, ha logrado traer millones de ese país y depositarlos en una cuenta de dicho banco. Y ya los gringos lo saben. Ojo con las visas.
POR AMOR. Hablando de aquella familia panameña, hay tres Marías, muy, pero muy contentas, porque hubo repartición para todas. Adivina, adivinador...
INVERSIÓN. Más sobre la Santa Familia. Parece que sus milloncitos habrían llegado hasta el Casco Antiguo. ¿Será posible?
DECEPCIÓN. La fiestecita con costoso vino y dos docenas de langostas que tenían planeada los príncipes perseguidos con sus amigos panameños para el fin de semana se echó a perder… y parece que no habrá privilegios por ahora. Este viernes, los militares hicieron una requisa de más de tres horas. Voltearon patas arriba la base donde están los extraditables y les quitaron un montón de aparatos, incluidas las cámaras que recién habían puesto. Ahora los vigilados son ellos, pues frente a la habitación del expresidente que está preso en esa base le han puesto una cámara para cada uno. De de cazadores a cazados.
ESTRELLAS. Los panameños que fueron al festín debieron quedarse en el hotel. Y la requisa se la facturan a los príncipes, cuyas excentricidades llaman la atención sobre una cárcel en la que se venden privilegios y hasta el espacio en el que habitan sus detenidos, acostumbrados a vivir sus francachelas en silencio, pero ahora se les acabó la fiesta… Los muchachos son populares y han hecho bulla.
HIPÓCRATES. Según el nuevo mandadero de la Asamblea Nacional, Crispiano Adames, no se puede denigrar a ningún médico, porque cuando “hicimos el juramento apostólico, era para no hacer daño”. No sorprende que este personaje no sepa ni qué juramento fue el que hizo. Ojalá que el caso de su hija sea la excepción del viejo adagio que dice: “de tal palo tal astilla”.
