EN FUGA. Algo curioso está sucediendo con los partidos políticos tradicionales. Resulta que la mayoría, incluyendo al gobernante Partido Revolucionario Democrático (PRD), no así al Molirena, han perdido miembros. Es lógico que tanto el Panameñista como Cambio Democrático –por estar en oposición– pierdan adherentes, pero lo del PRD, además de inédito, es un claro ejemplo de que algo huele mal por aquellos lares.
ROPA SUCIA. Y, hablando del PRD y de su membresía, ayer la diputada Zulay Rodríguez increpó a su bancada para que, como le prometieron, se reúna con el fin de discutir el cuestionario para citar al director de la Caja de Seguro Social, Enrique Lau Cortés. En su momento, dijo que confiaría en que su bancada no la volviera a engañar. ¡Qué feo!
NADA NUEVO. Y el asunto de la contratación de ‘influencers’ en el Ministerio de Cultura es tan descabellado como aquella contratación hecha por la Presidencia o los gastos absurdos de los diferentes municipios del país. Ante tanto despilfarro en tiempos de supuesta contención del gasto, la Contraloría y el Ministerio Público se ganan el premio mayor a la inoperancia, cuando se trata de asegurar la correcta administración de los fondos públicos. Pero eso de que el contralor Gerardo Solís y el procurador Eduardo Ulloa fueron designados para calentar la silla, ya se sabía.
GALLINAZO. Algunos proyectos de ley presentados por los diputados no son otra cosa que una verdadera pérdida de tiempo y recursos públicos. Así, por ejemplo, la diputada Alina González, del PRD, presentó ayer una iniciativa proponiendo que el 10 de marzo de cada año sea un día cívico para recordar a las víctimas de la Covid-19; y su copartidario Leandro Ávila propuso que el 23 de junio sea el día de la Administración Pública. Además de la carga económica y burocrática que implica la asignación de efemérides, tal parece que esta gente no tendría asuntos más importantes que regular. Ese sería el verdadero homenaje para estas personas.
