PUESTO. Qué suerte ha tenido el exdiputado Carlos Motta. En las elecciones de 2019 no se reeligió en el circuito 4-2, pero Cortizo le tiró la toalla, designándolo primero como director nacional del Banano, en el Mida, y, desde el viernes pasado, como director del IMA. Motta fue vicepresidente de la Asamblea en 2018-2019, cuando la presidenta era Yanibel Ábrego. Nunca se le escuchó pedir explicaciones por las planillas y los fondos asignados a Pandeportes. Si Motta hace por el agro lo que hizo por la Asamblea, nada bueno le espera a ese sector.
LISTADO. Parece que la Asociación de Restaurantes y Afines no es la única que pide que las autoridades divulguen la lista de los locales que desatienden las medidas sanitarias. A este clamor se sumará el representante de Bella Vista, Ricky Domínguez, que mañana, en la sesión del Consejo Municipal, pedirá el detalle de las sanciones impuestas y de los montos pagados. De no cumplirse con las sanciones, se estaría tácitamente promoviendo la transgresión de las normas. Al final, no se entiende por qué unos sí deben cumplir y otros no.
CRUSTÁCEO. El alcalde José Luis Fábrega anunció la construcción de un nuevo Mercado de Mariscos, también en Avenida Balboa, a un costo aproximado de $40 millones. El de ahora –que fue donado en los 90 por la embajada de Japón– será reconvertido en un mercado de artesanías, pese a que muy cerca, en la 5 de mayo, hay uno en construcción. ¿Dónde está el estudio que dice que la ciudad necesita un Mercado de Mariscos nuevo, junto al edificio actual? ¿Qué van a almacenar en los cuartos fríos del edificio que será descartado? ¿Barro? ¿Será que habrá que volver a la Corte Suprema de Justicia o meter otra queja en la Gobernación?
AGUAFIESTA. Desde septiembre pasado, el Minsa anunció que este año no hay carnavales. Tradicionalmente, la población asume que el viernes a las 5 p.m. arranca el asueto y termina el miércoles de Cenizas, a mediodía. Y casi nadie tiene la peregrina idea de cuáles días son laborables y cuáles no. Pero como estamos en pandemia, las cosas tenían que ser diferentes. El Minsa ha tenido que salir a recordar que el único día de fiesta nacional –por ley– es el martes de carnaval. Punto. En teoría siempre ha sido así. Nada ha cambiado, salvo que en estas circunstancias, quien insista en meterse a un culeco a buscar agua, encontrará el virus.