ABUSO LEGISLATIVO. Refiriéndose al sindicalista Saúl Méndez, un diputado dijo durante la sesión del pleno de la Asamblea: “Yo nací en la guerra.. y a él que estaba parado ahí porque le tienen miedo. (…) Qué vengan, y él que es de Colón… que vengan que en Colón lo enfrentamos en cualquier terreno”. Escenas como esta ya son comunes cuando se trata del diputado Jairo Bolota Salazar, que frecuentemente utiliza su curul para lanzar amenazas a los ciudadanos. Pan y circo...dicen por ahí.
BLA, BLA. Por cierto, Bolota divulgó un video sobre su gestión legislativa. Aparte de la aprobación de una de sus iniciativas, de alcance reducido (seguridad e higiene en puertos), el resto del video son casi todas imágenes suyas en el pleno, habla que te habla sin decir nada. Pero las imágenes con agentes de policía que lo convirtieron en estrella viral, brillan por su ausencia. ¿Qué pasa? ¿La bravuconearía no ayuda al mercadeo?
ECONOMÍA 101. Otro que no se cansa de hacer el ridículo es el diputado huevito. Abordado sobre el tema de la tasa que quieren imponer a las plataformas digitales que se encargan de distribuir alimentos, el diputado, evidentemente incomodo, dijo que el proyecto busca “tasar” a la empresa, no a los clientes. Obvio... si el que presta el servicio es la empresa. Tal parece que él es el único que no sabe que éstas transfieren sus costos de operación a los consumidores. Una conversación con Joseph Stiglitz no le vendría nada mal.
‘CASHBACK’. También por los lados de la Asamblea, hay un fuerte rumor de que un bono de $200 mil repartido a los diputados para hacer frente al coronavirus en sus comunidades era vendido al 70% de su valor. Caras nuevas, métodos viejos...
SELECTIVIDAD. En el caso del supuesto tráfico de armas hay detenidos en sus casas, otros con impedimento de salida del país, otros con la obligación de reportarse cada 15 días ante la autoridad y otros ni siquiera tienen una cautelar. Solo para saber, ¿cuáles son los criterios para determinar estas medidas? Todo esto huele a pescado...
