DESIDIA I. El 10 de marzo de 2020, el alcalde capitalino, José Luis Fábrega, informó al representante de Bella Vista, Ricardo Domínguez, que desde dicha fecha el Municipio de Panamá se encargaría de la administración del Parque Urracá. Poco más de tres meses han pasado desde aquel momento y el parque ya muestra signos de abandono y suciedad. De hecho, los residentes del corregimiento están solicitando que su administración les sea devuelta. ¿Y así quería hacer una playa?
DESIDIA II. Y, siguiendo con el Parque Urracá, pues resulta que cuando se entregó la administración al Municipio capitalino había que reparar la cancha de baloncesto, la pista de running, los baños y el sistema de riego, que habían quedado en mal estado luego de la feria de navidad que había hecho la Alcaldía. De esos trabajos nada de nada, pero qué se puede esperar, si todavía están hasta colgadas las luces de navidad. Si así pensaba cuidar de su famosa playa, menos mal que el alcalde no se ha podido salir con la suya. Al menos por ahora.
PELA EL OJO. A partir de hoy, lunes, el recordado –y no precisamente por la popularidad de sus fallos– juez Leslie Loaiza se queda sin despacho. Habrá que ver a qué oficina será asignado el abogado y en calidad de qué. Solo así podremos saber si se trata de un premio por sus hazañas jurídicas.
¿PRIORIDADES?. Definitivamente, algo está pasando en Panamá que el crimen organizado parece haberle ganado terreno a las autoridades de seguridad. Tan solo este fin de semana se decomisaron, al menos, 838 bultos con drogas. Y para colmo un reciente estudio evidenció cómo las pandillas se han reinventado y ahora son componentes activos del tráfico de drogas por Panamá. Mientras, el Consejo de Seguridad, el Ministerio de Seguridad y la Policía Nacional parecen estar ocupados vigilando a otra gente. El mundo al revés.
REPERTORIO. Dice un abogado de esos que no queremos recordar ni su nombre que: “Si algo me sucede culpo a Beby, Popi y su capo. En ese orden”. ¿Ahora qué será lo que quiere decir este señor? Bien decía William Shakespeare: “Cuidado con la hoguera que enciendes contra tu enemigo; no sea que te chamusques a ti mismo”... o que te parta un rayo.