MAÑAS. El hijo de un alto cargo gubernamental ha decidido que, aunque la abogacía es un buen trabajo, no lo es tanto como cobrar una comisión –o coima– por aceitar los engranajes de pago donde trabaja su padre, quien ha tomado la oficina pública que ocupa como su finca particular, su casa de solaz. Algo similar a lo que hicieron los príncipes, cuando se ofrecieron para hacer lo mismo con Odebrecht: por una comisión, quitamos las trabas a los procesos de pago. E igual que en aquel caso, en éste, padre e hijo se van a comer el mandado solitos.
NEGOCIOS. En Twitter preguntaban qué había de cierto en que Zulay, la abogada del loco Jéssica Canto y el propio exhuésped de El Renacer son socios en un casino en Brisas del Golf . La diputada lo negó: “Ni casinos ni negocios con el gobierno ni tampoco con ninguno de los gobiernos anteriores”. Y como lo dice Zulay, es palabra sagrada, dogma. El que lo dude, será sometido a su feroz inquisición, escarmiento y lapidación en una curul de la Asamblea, por los siglos de los siglos. Amén.
ESTORBO 1. ¿Por qué los diputados de la Comisión de Salud de la Asamblea importunarían a alguien que sí tiene un trabajo de verdad, como el director del Gorgas, haciéndolo comparecer ante ellos, por horas, en media pandemia? ¿Acaso le iban a pedir que les explicara cómo se secuencia el genoma del SARS-CoV2? La cara de aburrimiento de algunos era más que elocuente. Obviamente, son muy pocas las cosas que el doctor Juan Miguel Pascale podría compartir con los diputados, que sean comprensibles para ellos. Lástima que el propósito de la citación no fuera comunicarle al doctor que van a asignarle los fondos que siempre ha necesitado el Gorgas para sus estudios e investigaciones, algo de lo que tanto se llenan la boca, pero que no hacen nada por apoyar.
ESTORBO 2. A propósito del Gorgas y de los fondos que (no) recibe, la científica Amanda Gabster reconoció –en un artículo publicado el pasado 31 de mayo– que la entidad enfrenta la inusitada carga de los diagnósticos de la Covid-19 con fondos particulares. Para atender los diagnósticos del nuevo coronavirus, se han recibido $215 mil de fondos del Estado, frente a casi $2 millones en donaciones privadas. Sería bueno que el director del Gorgas hubiese aprovechado su comparecencia en la Asamblea para preguntar a los diputados cuánto han donado ellos al instituto. Es que ni hacen ni dejan hacer.
A ESPERAR. El presidente Cortizo insistió ayer en Telemetro que no removerá al ministro de Obras Públicas, Rafael Sabonge, hasta que el Ministerio Público le lleve pruebas. Si el procurador Ulloa no ha movido un dedo en los casos de alto perfil, la investigación del hospital probablemente comience la próxima década.
