El dictadorzuelo de Nicaragua, Daniel Ortega, no contento con el cierre de hecho de la edición impresa del diario La Prensa de ese país, envió funcionarios de su gobierno para allanar ayer la sede del periódico, que había informado que, aunque no podría circular pues las autoridades aduaneras mantienen secuestrado el papel para que el periódico no llegue a sus lectores, mantendría a su audiencia informada a través de su plataforma digital. Lo que busca Ortega está lejos de las absurdas acusaciones de defraudación aduanera y lavado de activos formuladas contra directivos de la empresa periodística. Lo que pretende es callar definitivamente un medio independiente, que no se presta para la farsa que él llama democracia. Cual vulgar déspota, Ortega está desesperado por mantener el poder y para ello necesita electores desinformados y medios cerrados, que no sean obstáculo a sus insaciables apetitos de poder. Daniel Ortega no engaña a nadie. Entrará a la historia de su país como el autócrata que es. Triste trayectoria de alguien que combatió otra dictadura: la de la familia Somoza. Pero el otrora guerrillero ha probado ser astilla del mismo árbol del que salieron los que tanto combatió: el de la tiranía.
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14 ago 2021 - 05:04 AM
