Delegadas de alto nivel de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) finalizaron su recorrido por Panamá, particularmente en la provincia de Darién, uno de los puntos del continente donde la crisis migratoria regional toma matices dramáticos con el tránsito de unas 125 mil personas en lo que va del año.
La visita se llevó a cabo unas semanas después de que el organismo de Naciones Unidas advirtiera a la comunidad internacional que se requieren $74.7 millones para hacer frente a la crítica situación regional de migrantes que buscan hacerse paso desde Sudamérica para llegar, principalmente, a Estados Unidos.
Estuvieron en Panamá Amy Hope, directora general adjunta de gestión y reforma, y Ogochi Daniels, directora general adjunta de operaciones.
En el recorrido en Darién, acompañadas de autoridades del Servicio Nacional de Migración y el Servicio Nacional Aeronaval (Senan), Daniels recalcó que “no es solo un problema de Panamá, es un problema regional, por lo cual requerirá que los gobiernos trabajen juntos”. Pope, por su parte, explicó que “en situaciones con volúmenes tan altos de migrantes, es necesario identificar y priorizar a las personas más vulnerables para asistirles”.
Autoridades locales, como la canciller Erika Mouynes, han llamado a la cooperación regional para abordar este tema. La visita a Panamá de la delegación de la OIM es la primera parada en un recorrido por la región, que incluye una visita oficial a Washington.
El llamamiento busca recaudar los fondos necesarios para, a través de la coordinación de OIM, cubrir necesidades que la organización ha identificado. Se contempla ayuda a las labores migratorias de 14 países de la región, incluido Panamá. Los fondos serán para alimentos e insumos, protección, asistencia en trasporte, gastos de salud y otros.


