Chile anunció ayer que reforzará la vigilancia en la frontera con Bolivia, por donde cada día ingresan ilegalmente cientos de migrantes, en su mayoría venezolanos.
“Vamos a aumentar el resguardo en la frontera, vamos a aumentar los puntos de control y de observación en la frontera. Para eso estamos trasladando a la frontera, sobre todo al sector de Colchane, un campamento nuevo que va a poder alojar a algo así como 50 efectivos policiales”, dijo el ministro del Interior, Rodrigo Delgado.
Por Colchane, un pueblo de mil 600 habitantes situado a 3 mil 650 metros sobre el nivel del mar, ingresan cada día cientos de migrantes que cruzan la cordillera de los Andes desde Bolivia y el desierto de Atacama para llegar a ciudades chilenas en busca de una mejor vida.
“El Ejército también está enviando más efectivos para aumentar y duplicar los puntos de control en esa zona”, dijo Delgado, y admitió que el país tiene “una crisis de ingreso clandestino”, que también llega a las ciudades de Antofagasta e Iquique.
Esta última fue el sábado escenario de una protesta violenta contra migrantes. Manifestantes quemaron las pertenencias de venezolanos que acampaban en la calle desde hace un año.


