Mucho se habla acerca de las rutas migratorias de hembras de tortugas marinas que llegan a nuestras playas a desovar; de ballenas que dan a luz a sus crías en las aguas de Pedasí y del Archipiélago de las Perlas, y de aves que usan parte de nuestro territorio para descansar. Sin embargo, ¿sabías que los tiburones también realizan rutas migratorias en grandes grupos? ¿Y que también son hembras?
Es muy poco lo que se conoce al respecto, pero un estudio que realizamos en Punta Chame, junto con estudiantes de la UMIP, ha permitido ampliar algunas interrogantes. Se trata del Tiburón Martillo Común (Sphyrna lewini) o Gorruda, como la conocen los pescadores. Pueden llegar a medir más de 4 metros de longitud total, y entre febrero y mayo de cada año ingresan muy cerca de la costa de Punta Chame a parir.
Esta información ya la conocían los pescadores desde hace mucho. Por eso el objetivo del estudio se enfocó en corroborar la información de los pescadores y estudiar lo que sucede en el área de Chame.
La Bahía de Chame y sus alrededores es utilizada por esta especie como una zona de crianza. Las hembras entran a parir a sus pequeños y se van, dejándolos a su suerte. Estos pequeños, que nacen con una talla promedio de 45 cm de longitud total ya tienen la capacidad de alimentarse por su cuenta, pero estas hembras buscan sitios donde sus pequeños puedan estar alejados de grandes depredadores, como otros tiburones, incluyendo los de su misma especie, pues se ha documentado que Sphyrna lewini presenta canibalismo.
El misterio mayor, sin embargo, es de dónde provienen estas hembras. ¿Son poblaciones residentes en aguas panameñas, que vienen desde aguas más oceánicas y se acercan a la costa para dar a luz o son migrantes lejanos provenientes de las Islas Galápagos (en Ecuador), Malpelo (Colombia) o de Isla Cocos (Costa Rica)?
Un estudio reciente por Nalesso y colaboradores (2019) presentó la conectividad que tiene esta especie entre estas tres islas oceánicas. Creen que los meses en que se observan gran cantidad de tiburones recién nacidos en los desembarques coinciden con aquellos en que la presencia de estos tiburones es baja, lo que facilita la protección de las crías.
La autora es profesora en la UMIP, investigadora asociada de Creho Ramsar y miembro del movimiento Ciencia en Panamá
