La migración ha sido un factor constante en la historia de la humanidad. Los factores que la impulsan suelen interrelacionarse: conflicto, persecución, pobreza, búsqueda de mejora laboral, reunificación con familia y cambio climático. Llegar a un destino puede llevar meses o años. La migración irregular aumenta el riesgo de sufrir una miríada de abusos de derechos humanos, mientras los Estados cuestionan su obligación de ayudar a las personas en tránsito. Los niños son particularmente vulnerables, con acceso limitado a la educación y atención médica, incluyendo la vacunación.
Darién ha sido una ruta de tránsito por miles de años. Hoy es una migratoria de personas a Norteamérica. El mes pasado, nuestro “Estudio de salud en personas migrantes en tránsito por Panamá”, en el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, realizó el primer trabajo de campo para describir las necesidades de salud de las personas migrantes y el efecto de la migración en las comunidades. Encontramos que condiciones preexistentes (por ejemplo, enfermedad cardiovascular e hipertensión) pueden ser agravadas durante el tránsito, mientras otros como la violencia sexual y enfermedades tropicales ocurren en el camino. La salud mental de esta población es especialmente precaria, debido a las violencias y traumas sobrevividos en el país de origen, a las que se suman las nuevas afectaciones debido al tránsito inhumano al que sobreviven.
Darién es un lugar difícil de transitar. Sin embargo, miles de individuos viven en comunidades donde transitan las personas migrantes. La interacción entre la migración y estas comunidades es compleja, pues las comunidades también pueden beneficiarse de los ingresos económicos de las personas migrantes. Cuando las rutas cambian, los ingresos de las comunidades también. De por sí, estas comunidades no tienen servicios básicos (agua segura, saneamiento, atención médica, empleo y seguridad).
La alimentación, salud y seguridad que brinda Panamá a través de las instituciones y organizaciones cubren las necesidades inmediatas de las personas migrantes y las comunidades. Sin embargo, necesidades más complejas quedan sin satisfacer para ambas poblaciones. Para alcanzar la equidad en salud, debemos crear opciones preferenciales a través de estructuras interinstitucionales más robustas, alcanzando una mayor equidad y desarrollo de capacidades y recursos dentro de las comunidades.
La autora es investigadora principal del estudio en el Instituto Conmemorativo Gorgas e integrante de Ciencia en Panamá

