Se ha hablado largo y tendido del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) por muchos años, y todos los gobiernos han manifestado su disposición de resolver los problemas. Lo cierto es que el Idaan no ha cambiado y sigue siendo una institución con muchos problemas y una débil posición financiera.
Es clave para una institución tener una sólida posición financiera. Los funcionarios del Idaan han manifestado la necesidad de aumentar la tarifa por el suministro de agua potable, lo que sería una alternativa para mejorar su débil situación financiera. Sin embargo, una institución que no factura más del 48% de lo que produce es una entidad ineficiente y antes de que se pueda considerar incrementar la tarifa, deberían tomarse medidas para mejorar significativamente su eficiencia.
El tema de las pérdidas (consumo no contabilizado) igualmente es un aspecto conocido por todas las administraciones, tanto del Gobierno como del Idaan, pero no ha ocurrido ninguna mejora en este aspecto. Recordamos que en el año 2003 se llamó a una licitación bajo un proyecto de optimización que pretendía instalar 100 medidores gigantes y 100 mil micromedidores en Panamá, Colón, Arraiján y La Chorrera, con la finalidad de detectar los sectores de consumo no contabilizado (robo, fugas, falta de medición, etc.), a fin de implantar las medidas correspondientes. En el Idaan no hay información sobre los resultados de este contrato, pero lo cierto es que no ha ocurrido ninguna reducción en el consumo no contabilizado, por lo que podemos asumir que el proyecto fue infructuoso (tal vez ni se implantó) y, consecuentemente, un desperdicio de $22 millones, que fue el monto contratado.
La instalación de medidores a los clientes definitivamente es una herramienta que ayuda a reducir las pérdidas, ya que los clientes a los que se factura consumo fijo por falta de medición no tienen incentivo para ahorrar en su consumo. Aunque se han implementado planes de instalación de medidores, en los últimos siete años no ha habido un aumento significativo de usuarios con medidor.
Otro aspecto que se menciona constantemente es la morosidad. Todos los directores al inicio de su gestión han desarrollado un plan de cortes y remoción de medidores que no ha sido efectivo. Al inicio de la pandemia, se informó que el nivel de morosidad ascendía a $70 millones, la misma cifra que se reportó en el 2005, o sea, en 15 años no ha ocurrido una reducción de la morosidad. Esta cifra debe haber aumentado significativamente con la moratoria implantada durante la pandemia.
Hace unos meses, con el financiamiento del BID, se contrató a una empresa consultora española para que realizará un estudio de optimización de la entidad, pero sus recomendaciones podrían tardar varios años, además que la implementación de las mismas sin duda requerirá de voluntad política y asignación de fondos. Mientras tanto, pueden tomarse acciones de fortalecimiento financiero.
La compra de agua a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y Laguna Alta también afecta significativamente las finanzas, ya que la compra se hace en promedio a $0.83 por millar de galones, mientras que el Idaan vende el agua potable en promedio a $0.52 por millar de galones, con lo que la entidad se descapitaliza en más de $15 millones anualmente, ya que cobra por debajo del costo.
Esperamos que esta contribución motive a las autoridades gubernamentales sobre la necesidad urgente del fortalecimiento institucional y financiero del Idaan, con beneficios tanto para sus consumidores como para sus trabajadores y, en general, para todo el país. El nuevo director, que ya estuvo al mando del Idaan, seguramente tomará acciones para mitigar los impactos financieros de las situaciones planteadas.
El autor es ingeniero

