La evolución del sida es objeto de un seguimiento estricto del cual surgen noticias buenas y malas. Entre las buenas se cuentan los continuos avances que realizan los científicos, como el panameño Adán Ríos, en el conocimiento de la enfermedad y los descubrimientos de drogas y procedimientos para combatirlo. Desde este punto de vista, por momentos el sida no aparece ya como la epidemia apocalíptica, sino como un mal grave, pero posible de controlar. Sin embargo, las investigaciones dan lugar también a malas noticias: el virus sufre transformaciones y aparecen nuevas cepas más virulentas. Esta realidad obliga a redoblar la prevención en todas sus formas. En esto el Estado tiene una fuerte deuda porque las campañas preventivas en la materia son escasas, discontinuas y poco explícitas en cuanto a los hábitos y costumbres de la población. Este déficit aumenta el riesgo de la población y genera costos en los tratamientos que, con una prevención eficaz, podrían reducirse.
Hoy por Hoy 2003/08/22
22 ago 2003 - 05:00 AM
