El ataque a la sede de las Naciones Unidas (ONU) en Bagdad es trágico, pero también irónico. La ONU no avaló el operativo militar de la Coalición contra el régimen de Sadam Husein y hoy, mientras trata de desarrollar una labor humanitaria, aquellos que se supone deben recibirla matan a sus funcionarios. Este escenario complica la realidad y el futuro de esta entidad, que ha vivido un sueño por más de 50 años, luego de que las potencias ganadoras de la II Guerra Mundial se organizaran para asegurar una posición de dominio que les garantizara el control de la geopolítica mundial. Aunque el objetivo de la ONU era proveer un ambiente que propiciara la paz, durante su existencia ha visto guerras y genocidios que no ha podido evitar, controlar o terminar. Las Naciones Unidas parece hoy día más una pieza de museo que una institución mundial, que poco se respeta y que de unida solo le queda el nombre. Está ante la disyuntiva de reestructurarse y ajustarse a los tiempos o desaparecer.
Hoy por Hoy 2003/08/20
20 ago 2003 - 05:00 AM
