Aunque la demagogia siempre está latente, cual SARS tropical se ha desatado en las últimas semanas una epidemia de esa plaga política. Quienes están obligados a diagnosticar y a emprender soluciones para las graves dificultades por las que atraviesa el país, olímpicamente, delegan esas funciones en el pueblo que dicen representar. El más reciente absurdo de la consultitis aguda lo constituye el interés manifiesto del director de la Caja de Seguro Social de promover un referéndum para que asegurados y no asegurados determinen el futuro de la institución. Después de casi cuatro años de una administración errática ahora resulta que los políticos, técnicos y profesionales están relevados de su tarea y hay que endosársela al conjunto de los ciudadanos. Cuando se anuncia un colapso financiero a mediano plazo, la administración le niega a la población una iniciativa de solución, al decantarse por su propuesta de la convocatoria de un referéndum. Es censurable que funcionarios encargados de guiar el Estado eludan sus responsabilidades por miedo, falta de capacidad o en un arranque demagógico.
Hoy por Hoy 2003/08/14
14 ago 2003 - 05:00 AM
