Al Tribunal Electoral y a la Fiscalía Electoral les corresponde la grave responsabilidad de garantizar la transparencia y pureza del proceso que conllevará a los comicios del 2 de mayo de 2004. Les toca perseguir los delitos y contravenciones y sancionar las faltas y delitos electorales. La denuncia de inscripción fraudulenta de afiliados en un partido debe ser investigada con todo rigor, de tal forma que no persista ninguna duda sobre ese proceso. Son delitos tanto la alteración de documentos públicos como la doble inscripción en los libros de registros partidarios. La denuncia sobre la participación de funcionarios registradores debe ser una señal de alerta para los magistrados y el fiscal. Los controles aplicados y una adecuada organización han propiciado que la Nación haya conquistado, en los últimos lustros, peldaños de madurez democrática. Los pasos presentes y futuros de las autoridades electorales deben ratificar esos logros ciudadanos. Por esa razón, hay que darle toda la seriedad a la denuncia de las inscripciones fraudulentas, de tal forma que se consiga identificar a los responsables y, si corresponde, castigarlos con las sanciones establecidas. El bienestar y el futuro de Panamá así lo demandan.
Hoy por Hoy 2003/08/11
11 ago 2003 - 05:00 AM
