Cada vez que se registran accidentes que llaman la atención sobre la inseguridad vial no faltan aquellos que revelan la carencia de visiones estratégicas sobre el tema del transporte público. El problema se agrava aún más cuando hay muertes que lamentar producto de la actuación de conductores irresponsables. También es irresponsable el triste papel de la policía de tránsito y otras dependencias oficiales encargadas. Resulta preocupante que se hagan propuestas como la de obligar a los choferes a pagar sus multas o de prohibir definitivamente la licencia a aquellos conductores que no cumplen con el reglamento del tránsito, con la intención de manipular el asunto con propósitos electorales. Esta penosa circunstancia no debe dar lugar a la búsqueda de medidas llamativas que suelen resultar fallidas y peligrosas. Debe, por el contrario, propiciar el análisis sereno de las causas del problema. Por tal razón, más que reaccionar con paliativos, debe actuarse con inteligencia, ya que las medidas de orden puramente represivo no mejoran la seguridad. La solución solo será posible con un cambio integral de la inoperante y absurda ley de tránsito, en la que cada actor trabaja por su cuenta. Mientras no se revierta esta situación, todos son responsables de la tragedia y de los riesgos cotidianos en las calles y carreteras nacionales.
Hoy por Hoy 2003/07/23
23 jul 2003 - 05:00 AM
