En forma sistemática, Panamá ha perdido, en los últimos años, escalones en el 'ranking' mundial de desarrollo humano. En el informe de 2003, al ser desplazado por Bulgaria y Malasia, perdió la posición 57 y se situó en la 59. Con el proceso de desaceleración por el que está atravesando la economía nacional desde finales de la década pasada, se ha registrado un leve estancamiento en los indicadores socio-económicos, situación que tiende a empeorarse con la falta de crecimiento, la contracción del ingreso y el aumento del desempleo. Panamá aventaja a buena parte de las naciones de Latinoamérica en los indicadores económicos, educativos y sanitarios. En determinadas zonas del país, donde campea la extrema pobreza, esos indicadores, sin embargo, son similares a los de las naciones más desfavorecidas de la región. En la mayoría de los distritos indígenas y otras áreas rurales existen urgentes necesidades de trabajo y alimento, y son precarias las viviendas, las instalaciones sanitarias y las fuentes de agua potable, y es alta la desnutrición infantil y baja la escolaridad. El estancamiento panameño en materia de desarrollo humano debe ser revertido y para ello los dirigentes del país deben afrontarlo, con realismo y sin demagogias.
Hoy por Hoy 2003/07/12
12 jul 2003 - 05:00 AM
