En la Asamblea Legislativa lo extraordinario es ordinario y lo ordinario no es regular. Cuando concluye cada uno de los dos lapsos en que está dividido el periodo le gislativo anual, se populari za la frase ‘sesiones extraor dinarias’ a tal extremo que aquello que está reservado para una convocatoria fuera de lo común pasa a ser un proceso corriente y habitual. A la inversa, resulta que en los periodos ordinarios una buena parte de los miem bros de la Asamblea no cum ple con su responsabilidad de asistir a las sesiones. Esa es una de las razones por las cuales queda rele gada la función de legislar en beneficio del país para la que son electos los legis ladores. Como en los perio dos ordinarios impera el tor tuguismo, empieza a desatarse un proceso para que el Organo Ejecutivo convoque a sesiones ex traordinarias, sin que se pre sente ningún proyecto que amerite un tratamiento de urgencia. Es más, con fre cuencia se ignora qué se tratará. ¡Extraña la lógica de los legisladores! La extraor dinariedad debe ser reser vada para abordar proyectos de ley específicos y de ex trema urgencia. Hace bien la Presidenta de la República en desatender los cantos que proceden del Palacio Justo Arosemena para que decrete la convocatoria de los legisladores antes de que empiece, el primero de septiembre, el nuevo perio do legislativo. En este mo mento esas sesiones son in necesarias y representan un desperdicio en tiempo y re cursos financieros.
Hoy por Hoy 2003/07/08
08 jul 2003 - 05:00 AM