La realidad nacional no está para dádivas, como cuando Torrijos en su afán por calmar las pasiones e impulsar ideologías, era capaz de regalar a la clase obrera un Código de Trabajo que promovía todo, excepto el desarrollo del país. En materia económica, cualquier aumento del salario de los trabajadores debe estar reflejado en un aumento de la productividad, porque lo contrario fomentaría la mediocridad y el paternalismo. Por tal razón, la decisión del aumento del salario mínimo por parte del Gobierno ha sido responsable y mesurada. Por un lado, ha aceptado la necesidad real de los trabajadores de un mejoramiento para atender sus necesidades sociales y básicas. Y por el otro lado ha reconocido el momento económico por el que atraviesa el país, dando la oportunidad al sector productivo para responder adecuadamente a esta obligación, sin que represente necesariamente un peligro a la estabilidad o una crisis en el sector privado. De otra manera se estaría llamando a peticiones irreales que a la larga, en vez de fomentar el empleo y crear un ambiente de seguridad laboral, pueden producir desequilibrio, desasosiego y mayor desempleo. Es hora de que los trabajadores adquieran su compromiso con el país y velen para que con su esfuerzo Panamá logre ser más competitivo, eficiente y productivo.
Hoy por Hoy 2003/07/04
04 jul 2003 - 05:00 AM
