La Caja del Seguro Social tiene serios problemas. De eso están claramente conscientes todos los panameños. Los 29.9 millones de dólares que solicita el director de la institución para aumentar la planilla -que él mismo engrosó de forma considerable- en nada solucionan los problemas fundamentales de la Caja. En todo caso, los agravan. Este es un tema de Estado y corresponde a los gobernantes, políticos, empresarios, trabajadores y a todas las partes involucradas llegar a un acuerdo que conjure el colapso de la institución. No se trata de un asunto nuevo. Recordemos que así se hizo con el Canal cuando en Coronado todas las fuerzas vivas del país, incluyendo a los políticos, impidieron que se convirtiera en una piñata. Si no se actúa con sensatez, el colapso de la Caja no solo es inminente, sino que traerá consecuencias gravísimas para los asegurados y pensionados, y para las futuras generaciones. Por tal razón, el profesor Juan Jované, que fue designado director, precisamente para velar por la subsistencia presente y futura de la institución, no debe enfrascarse en discusiones inútiles y sin sentido con el gobierno, patronos, funcionarios y asegurados. Su función es dirigir y administrar eficientemente los programas que dan servicio a los usuarios. Si quiere formar un partido político con su propia ideología, la Caja no es la plataforma para hacerlo.
Hoy por Hoy 2003/07/03
03 jul 2003 - 05:00 AM
