Una nueva interrogante se cierne sobre las cuentas públicas. Se llama deuda flotante, la que hasta el mes de octubre de 2002 se contabilizaba como deuda interna, pero que sorpresivamente fue borrada de los informes que emite la Contraloría General de la República. La deuda flotante es el total de las obligaciones en que ha incurrido el Gobierno por bienes y servicios que todavía no ha pagado a sus proveedores, y la última cifra de que se tiene conocimiento es de 395.9 millones de dólares, es decir un 15% de la deuda interna. Si no se contabiliza la deuda flotante se está dando una imagen subestimada de la verdadera deuda pública. Es evidente que el Gobierno está maquillando las cuentas por pagar para no reflejar mayores gastos, mientras sigue gastando sin controles en rubros innecesarios que no aportan a la producción nacional. Además, al no pagar sus obligaciones al sector privado, limita el circulante que debería dinamizar la tan esperada recuperación. Indudablemente, el crecimiento de la deuda flotante aumentará el déficit fiscal y frenará cualquier intento de reactivación económica. Y peor aún, al no divulgar a cuánto asciende la verdadera deuda con los proveedores privados se está atentando -nuevamente- contra la transparencia en la gestión pública.
Hoy por Hoy 2003/06/27
27 jun 2003 - 05:00 AM
