Más que transmitir y construir conocimiento, un educador es un modelo para los jóvenes y para el conjunto de la sociedad. Esa función se multiplica cuando se ocupa el honroso cargo de director de escuela. Es censurable, por esa razón, el lenguaje empleado por el director del Colegio Artes y Oficios 'Melchor Lasso de la Vega' para referirse a la ministra de Educación. Nada justifica el irrespeto y los comentarios ofensivos -y hasta racistas- del director hacia la ministra. Es lamentable si en el trasfondo del aparente diferendo por cuestiones de índole educativa hay posiciones partidistas encontradas. La conducción de un plantel, que es esperanza y faro de luz para la juventud, debe estar libre de esas pasiones. Una antigua legislación, el Decreto Ejecutivo 100, de 1957, garantiza un alto grado de autonomía de acción al director que ha alcanzado su cargo mediante un concurso de méritos y ejecutorias. Esa condición no significa una patente para contravenir normas elementales de conducta, al irrespetar a su superior jerárquico. Con la sanción disciplinaria que le ha impuesto al director del Artes y Oficios, el Ministerio de Educación reafirma su misión y ofrece una lección de buenas costumbres.
Hoy por Hoy 2003/06/19
19 jun 2003 - 05:00 AM
