Falta un sistema efectivo de control en el Banco Nacional de Panamá (BNP). No se justifica que una red de defraudadores internos y externos se hubiese entronizado en el banco desde hace buen tiempo y que solo haya sido descubierta casi por casualidad. Más que en otras, en las entidades financieras existe una vulnerabilidad para la malversación y el fraude. Está demostrado que en esos escenarios se incrementan las tentaciones y que los empleados están expuestos a un riesgo moral mayor, lo que puede implicar un debilitamiento de su resistencia. Sin controles adecuados, por tanto, en el arca abierta hasta el justo peca, como afirma el refranero. Según las investigaciones preliminares sobre el más reciente desfalco en el BNP, el vehículo de lujo que ostentaba uno de los principales implicados no se correspondía con su salario mensual aproximado de 500 dólares. En una institución que lidia con tanto dinero, cualquier cuidado es poco, y a los administradores corresponde establecer controles en relación con el personal para los riesgos implícitos de la propia operación bancaria. ¿Cómo es posible que las auditorías interna y externa, el control interno, la verificación interna y la supervisión a posteriori no descubrieran antes la existencia de la red de defraudadores? La comunidad nacional demanda el desarrollo de una investigación rigurosa, que conlleve a una penalización enérgica contra los infractores, y el establecimiento de controles eficaces en el manejo de valores, títulos y dinero en el BNP.
Hoy por Hoy 2003/06/14
14 jun 2003 - 05:00 AM
