El prestigio alcanzado por el Banco Nacional de Panamá en los años post-dictadura ha sufrido una drástica caída por acciones irregulares de sus actuales directivos. Todavía está fresca en la memoria ciudadana la pretendida venta de ocho fincas a allegados del gobierno, aun cuando se registraban pérdidas superiores al medio millón de dólares. El préstamo de 150 millones de dólares ofrecido por el banco al Gobierno, a una tasa de interés del 2%, también dejó mucho que desear. ¡Qué decir de los 30 millones de dólares en préstamos para transportistas, cuyos principales beneficiados son allegados a la cúpula gobiernista con el negocio de compra-venta de autobuses! Estas acciones afectan la credibilidad de la principal institución bancaria del país. Cuando la ciudadanía aún no se ha repuesto de estas iregularidades, surge un desfalco de grandes proporciones, en el que están implicados por lo menos seis funcionarios. Es alarmante que quienes están al frente del Banco Nacional de Panamá no adopten las providencias para garantizar la credibilidad que es consustancial con ese tipo de negocio y resguardar con el mayor celo los recursos del Estado y los fondos de particulares que se encuentran depositados en esa institución, que debía ser modelo de rectitud y administración financiera.
Hoy por Hoy 2003/05/29
29 may 2003 - 05:00 AM
