La presidenta, Mireya Moscoso, creó la Comisión de la Verdad para investigar los secuestros, desapariciones y asesinatos perpetrados durante la dictadura militar, y se comprometió a procurar los resultados hasta las últimas consecuencias. Para quienes presenciaron los hallazgos de osamentas, es imposible olvidar la firmeza moral con que los miembros de la Comisión desafiaron todo para encontrar la verdad enterrada por más de 21 años. Resulta imperativo apoyar a la Comisión, cuya labor contribuye a derrumbar el muro de encubrimientos y complicidades de la dictadura, que pretendía garantizar la impunidad de los victimarios. Todo lo que sucedió en el país figura en el informe, y la conclusión es clara: en Panamá se cometían numerosas y graves violaciones a los derechos humanos y reinaba el estado de excepción. No había justicia; mas sí muerte, tortura, prisión y exilio. La Comisión comprobó que cientos de personas habían desaparecido. Sus familiares aún reclaman, 30 años después, el derecho a la verdad que no tuvieron, y el derecho a la justicia, que se frustró. Las autoridades competentes deberían respaldar a la Comisión de la Verdad y no tratar de minimizar su trabajo. De lo contrario, la historia los juzgará y condenará.
Hoy por Hoy 2003/05/24
24 may 2003 - 05:00 AM
