"Genio y figura hasta la sepultura", reza el refrán, que le calza como horma al zapato al ex presidente Carlos Menem. Con la irresponsabilidad con que llevó a la nación argentina a la debacle económica y moral, "Carlitos", ante una derrota cantada, renunció a su candidatura a la segunda vuelta presidencial, que debía celebrarse en los próximos días. Con su fuga, Menem selló su muerte política y abrió la puerta de la Casa Rosada a su correligionario en el peronismo Néstor Kirchner, a quien esperan días difíciles, ya que su base de apoyo es precaria (en la primera vuelta obtuvo el 22% de los sufragios) y además se enfrenta al reto de lograr la refundación de la república argentina, tan estremecida y de pesadilla en pesadilla en los últimos meses. En un país en quiebra, se puede considerar un logro de su gestión si Kirchner, respaldado por el presidente saliente, Eduardo Duhalde, consigue la normalización del sistema financiero y la captación de capital extranjero. Es penoso para el continente el desastre atravesado por Argentina, que llegó a ser a principios del siglo pasado una poderosa economía dentro del escenario internacional y centro de ebullición de ideas. Con sus comprobados desaciertos y actos de corrupción, Menem es ícono de la pesadilla argentina, y con el vergonzoso retiro de su candidatura se ha burlado de su pueblo y ha mostrado su índole.
Hoy por Hoy 2003/05/17
17 may 2003 - 05:00 AM
