Antes de que se convierta en un dolor de cabeza, el Gobierno panameño debe negociar con el colombiano las diferencias relacionadas con uno de los 14 hitos fronterizos comunes. Es un asunto lo suficientemente importante como para imprimirle celeridad en su solución. Panamá se constituyó en república hace cien años, tras haber pertenecido durante 82 años a Colombia. Después del malestar y oposición iniciales que le causó esa separación, Colombia suscribió con Panamá, en 1924, un tratado de límites, que fue el marco para que distintas comisiones binacionales establecieran, 12 años después y en una región inhóspita, los hitos y la línea definitiva fronteriza. Las cancillerías de ambas naciones, que se reúnen a cada rato, están obligadas a estudiar la descripción y la ubicación de esos hitos para deslindar cuanto antes cualquier duda, ya que los diferendos limítrofes son bombas de tiempo en América Latina. Verbigracia: Perú-Ecuador, Nicaragua-Costa Rica, Venezuela-Colombia y Honduras-El Salvador. Llama la atención que Colombia preste tanta atención al cerro próximo al punto fronterizo La Miel-Zapzurro cuando su territorio está ocupado en la mitad por la guerrilla. Una pronta solución a esta disputa posibilitará que puedan dedicarse los esfuerzos para impedir que fuerzas irregulares ingresen a sangre y fuego a indefensas comunidades.
Hoy por Hoy 2003/05/15
15 may 2003 - 05:00 AM
