La posición geográfica hace especialmente vulnerable a Panamá de aquellas epidemias severas que se registran en el mundo. Existe, por tanto, preocupación entre la población ante el ingreso al país de algún enfermo que padezca el SARS o neumonía atípica, que en el orbe ha acabado con más de 450 personas. Canadá, Singapur y Hong Kong están controlando la enfermedad, que avanza en China. Si China no rompe la cadena del contagio, es probable que a través de algún viajero entre al país. Los científicos de la OMS (Organización Mundial de la Salud) han descubierto que el virus de la enfermedad es más resistente de lo que se creía. Cuando se desató en marzo la epidemia, el promedio de mortalidad de los infectados era del 4% y hoy se ha situado en el 6% y se calcula que, en el peor de los casos, podría ser del 10%. A excepción de quienes viajen, es poco lo que la ciudadanía puede hacer ante esta situación. La responsabilidad mayor corresponde al Gobierno, que está obligado a establecer un sistema serio y permanente de información al público, con comunicados y recomendaciones periódicas, y a no escatimar recursos preventivos frente a la enfermedad. El tono alarmista del ministro de Salud y la irrisoria suma anunciada para el programa anti SARS demuestran los equívocos de la estrategia oficial, que debe ser rectificada antes de que sea tarde.
Hoy por Hoy 2003/05/07
07 may 2003 - 05:00 AM
