La historia del gobernador y los cazadores es absurda. La autoridad chiricana asegura que fue alterada la resolución en la que declaró “hijos meritorios” de aquella región a los deportistas de la escopeta. Afirma que el corazón del documento oficial le fue agregado sin su consentimiento: “los señores harán turismo interno en Chiriquí efectuando también prácticas deportivas y de cacerías”. Prometió que interpondrá una denuncia para deslindar responsabilidades. Debe hacerlo cuanto antes, pues, si dice la verdad, se ha cometido el delito de falsedad de documento público, lo que es susceptible de la aplicación de una sanción para los responsables. El celo debe ser mayor, pues no se trata de papeles personales, sino del Estado. Es preocupante, por otro lado, que el gobernador haya firmado ex profeso el documento, con lo que estaría violando la Ley de Vida Silvestre, o que lo haya rubricado sin leer la frase de marras. Debe abrirse una investigación además sobre el papel desempeñado en el caso por agentes de la Policía. Mientras uno de ellos acompañó a los cazadores a la puerta al Parque de la Amistad, otros se negaron a cooperar con la ANAM para retener un vehículo que llevaba el producto de la caza y pertrechos de los “huéspedes” del gobernador. El principal deber de un funcionario es hacer valer lo que dice la Constitución y la Ley.
Hoy por Hoy 2003/05/06
06 may 2003 - 05:00 AM