A un año de las elecciones convocadas para el próximo 2 de mayo, resulta interesante reflexionar sobre las características de estos comicios que, en más de un aspecto, van a generar más expectativas que los desarrollados hasta ahora en la época de la post dictadura. En principio, los panameños, conscientes o no, volverán a insistir en la orientación providencialista del presidente. La idea de que los problemas de un país los resuelve un mandatario con energías morales o una extraordinaria sensibilidad social, sigue siendo uno de los rasgos sobresalientes de nuestra cultura nacional, tributaria de una larga tradición populista. Sin candidatos o sin posibilidades de elegir gobernantes con la capacidad intelectual y el peso ético para cambiar de raíz un modo de vida, la ciudadanía elegirá a sus dignatarios sin mediaciones importantes o significativas. Lo curioso del próximo torneo electoral es que la mayoría de los candidatos presidenciales llegará sin elecciones internas o con elecciones teñidas por irregularidades y denuncias mutuas. En el caso del arnulfismo, se observa la particularidad de que las diferencias internas y sus notables ambiciones son tan categóricas, que han forzado a una reunión de convencionales con tres candidatos, esperando que uno de ellos sea señalado por un directorio que depende totalmente de la actual mandataria.
Hoy por Hoy 2003/05/02
02 may 2003 - 05:00 AM
