Esta semana ha quedado en evidencia la falta de controles en la depredación de los recursos naturales y la protección del medio ambiente. Empezamos con la extracción indiscriminada de arena y piedra del río Pacora; luego siguió la contaminación deliberada de las aguas del Hotel Los Quetzales, en Cerro Punta; vino después el derrame negligente de combustible en la barriada Condado del Rey. Posteriormente se reportó el otorgamiento de permisos para concesiones de tala inescrupulosa de bosques protegidos en Darién. Y ayer, la cerecita que coronó estas barbaries: la coloración “inocua” del ya contaminado río Matasnillo, cuyas aguas desembocan en la no menos afectada bahía de Panamá. Esta secuencia sistemática de un desastre ambiental cada dos días demuestra que alguien sin lugar a duda no está haciendo su trabajo. Todas las explicaciones, justificaciones ni golpes de pecho podrán minimizar el daño incontrolado que han provocado en detrimento de la ecología, el ambiente y el bienestar de los habitantes del país. Se dice que a la tercera es la vencida, pero ya estamos en la quinta. Aquí deben rodar cabezas.
Hoy por Hoy 2003/05/01
01 may 2003 - 05:00 AM
