El clientelismo es una perniciosa práctica que erosiona las arcas públicas, factor de ese flagelo llamado corrupción, y deteriora lo que se ha avanzado en materia de democracia y participación ciudadana. Es un sistema que los poderosos en cargos oficiales establecen -siempre con fondos públicos- para mantener en la sumisión a sus protegidos, que están obligados a compensarles con favores, sobre todo electorales. Solo de esta manera se explica que la Asamblea Legislativa haya “emplanillado”, en calidad de funcionarios, a buena parte de los peloteros de la selección provincial de béisbol aficionado de la que es dirigente el actual presidente de ese órgano del Estado. ¿Qué labores desempeñan esos deportistas en la Asamblea? ¿Cómo ajustan su tiempo para desarrollar los disciplinados entrenamientos y cumplir con sus horarios y responsabilidades de funcionarios? En un periodo de tanta estrechez económica y cuando el Gobierno, en asocio con la Asamblea, incrementó a los ciudadanos la carga impositiva -cuya aplicación es un desastre-, es cuando se requiere una mayor austeridad y, sobre todo, buen juicio por parte de los dirigentes públicos. La “operación peloteros” explica por qué la Asamblea Legislativa, al inicio del presente periodo presidencial, retrocedió, al cancelar su participación en el nodo de transparencia, que reúne información financiera y de nombramientos, y que es administrado por la Defensoría del Pueblo.
Hoy por Hoy 2003/04/28
28 abr 2003 - 05:00 AM
