El anuncio de que el Gobierno ahora se propone ofrecer en venta las propiedades que representan el complejo recreacional de Punta Mala debe ser examinado con un criterio más serio y responsable. No se trata de una reacción ligera, un despecho, sin considerar que existen alternativas provechosas para el desarrollo del país antes de llevar a lo que podría ser la controversial venta de un bien público que demanda ante todo transparencia. Aparte de los conflictos de intereses que podrían surgir entre la conveniencia nacional y los proyectos que promuevan y en la actualidad realizan en esa área algunos nacionales y extranjeros, han surgido ahora varias opciones que antes se desconocían o no habían aflorado y que resultan hoy justificadas como consecuencia del desarrollo de esa importante región de la península de Azuero. Sería mejor que el Instituto Panameño de Turismo, la Autoridad Nacional del Ambiente, el Parque Nacional de Coiba, la Asociación Nacional de Reforestadores de Panamá, el Servicio Marítimo Nacional, los grupos ecologistas, entidades privadas como el Smithsonian, además de la Policía Nacional, constituyan un núcleo de estudio para examinar el mejor uso del área de Punta Mala. Se trata de un importante bien que pertenece a todos los panameños. La presencia de fuertes inversiones del Gobierno allí ha dado un valor agregado y resaltado la importancia y oportunidades que tiene este pedazo de la geografía nacional.
Hoy por Hoy 2003/04/22
22 abr 2003 - 05:00 AM