Cual histriones han reaccionado altos cargos oficiales ante el informe sobre la situación de la justicia y los derechos humanos en Panamá divulgado por el Departamento de Estado de EU. Se pretende tapar el sol con la mano de una realidad judicial calamitosa y corrupta, la cual a diario pone en peligro el sistema democrático alcanzado por el pueblo panameño en medio de tantos sacrificios y luchas. No es responsable el intento de ocultar el barril de pólvora en que se ha constituido el sistema judicial panameño solo por rebatir el hecho de que lo diga EU. Por una suma de factores, el sistema penitenciario es inhumano, degradante, corrupto y terreno fértil para la violación sistemática de los derechos humanos. En él nadie se rehabilita; por el contrario, es una universidad del crimen. Es tal el caos en los procesos que la mayoría de los presos no han sido condenados y es común que se cumpla una detención preventiva mayor que la sanción por el delito supuestamente cometido. Como si fuese poco, una sombra de duda ha erosionado la credibilidad de la Corte Suprema de Justicia, a raíz de la designación de los magistrados Spadafora y Cigarruista, lo que irradia negativamente sobre el conjunto del sistema judicial. El síndrome de la negación en relación con males tan obvios lo que provoca es su recrudecimiento e impide su necesaria y sana enmienda.
Hoy por Hoy 2003/04/02
02 abr 2003 - 05:00 AM
