En el Panamá de los primeros años de la república, cuando se estaba por celebrar en la ciudad capital la Exposición Universal que dio origen al barrio “La Exposición”, sobresalía con destellos propios un edificio monumental denominado El Casino. Este era entonces un gran centro social, donde los panameños podían acercarse a las exquisiteces del viejo mundo, en un ambiente refinado por muchos conceptos. Agotados sus años de gloria, El Casino pasó a ser hostal para quienes buscaban asistencia en el hospital Panamá, y en los estertores de su agonía fue un prestigioso centro de enseñanza. De todas maneras, por sus corredores transcurrieron más de ocho décadas de acaecer republicano. Si queda entre los habitantes del país un ápice de conciencia histórica, este edificio debe conservarse, se debe proceder a su restauración y convertirlo en un centro amable para los placeres espirituales. Derrumbarlo en pleno año del Centenario sería una completa estupidez, similar a la que se cometió con la Casa Miller, el Hotel Tívoli y muchas otras edificaciones que se perdieron en el pasado y que las futuras generaciones nunca podrán apreciar.
Hoy por Hoy 2003/03/22
22 mar 2003 - 05:00 AM
