El país tuvo que esperar más de cinco meses para conocer las cifras oficiales del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) sobre la situación económica del tercer trimestre del 2002. Este atraso nunca debió ocurrir, pues generó un alto grado de incertidumbre dentro y fuera del país, y acusaciones de que el gobierno ocultaba información sobre el tema. Ahora, la verdad ha salido a flote: el polémico documento revela que el déficit del Gobierno central fue de 580 millones de dólares al mes de septiembre de 2002, lo que coincide con las denuncias de que el déficit está arriba del 4%. La crisis fiscal existe y existirá mientras el gobierno no actúe con responsabilidad, seriedad e inteligencia. Y eso no parece ser la misión del MEF, ya que el mismo documento muestra un crecimiento en los gastos de la planilla gubernamental. Frente a estos datos queda desmentida la teoría que afirma que para remediar el flagelo del déficit sólo es preciso consolidar cifras y balances. Lejos de ello, lo que se verifica es una marcada consolidación de la mediocridad y una enorme sabiduría para maquillar las cifras reales. En los próximos días no se vislumbra una solución para cerrar la enorme brecha que se ha abierto en las cuentas públicas, porque hasta ahora, todo parece responder a la inmediatez de la coyuntura con dosis de viejas medicinas, que han mostrado ser más aptas para ahondar antes que para paliar los nefastos efectos económicos.
Hoy por Hoy 2003/03/18
18 mar 2003 - 05:00 AM
