El sector agropecuario está obligado a enfrentar la globalización. Y aunque sus dirigentes se resistieron inicialmente a la apertura, hoy muchos de ellos expresan que la única alternativa que les queda es competir en esas condiciones. Por ello, exigen que el MIDA también juegue el papel que le corresponde. Pero, ¿cómo van a sobrevivir los agricultores y ganaderos, cuando la transferencia de investigación a cargo del IDIAP ha mermado en los últimos años, cuando el financiamiento del BDA ha sido cuestionado por ser una cuna de préstamos privilegiados, y cuando el soporte tecnológico no llega al campo? Los productores requieren respuestas inmediatas por parte del Gobierno. En los últimos años, los indicadores económicos y sociales en esta actividad han mostrado falta de dinamismo, lo que ha provocado una gran migración hacia el área urbana, donde se concentra la mayor cantidad de desempleados. La ministra del ramo ha sido acusada de no conocer el sector, ya que no ha tomado una posición seria ante la crisis suscitada y ha caído en la arrogancia. El sector agropecuario no puede ser dirigido como una finca privada o una empresa industrial. En él trabajan hombres y mujeres del campo, que apenas ganan para sobrevivir. Nuestros productores tienen derecho a que se les atienda y el Gobierno, el deber de darles repuesta. Porque ellos solidariamente garantizan la alimentación del país y de sus habitantes.
Hoy por Hoy 2003/03/11
11 mar 2003 - 05:00 AM
