El trágico escenario que presenta la cantidad de muertos por accidentes de tránsito durante los dos primeros días de Carnaval, debería ser asumido como un llamado de atención porque pone de manifiesto una preocupante realidad en nuestra red vial: en este país no hay conciencia de que el licor y el timón no ligan. De esa simple constatación se desprende la necesidad de que las autoridades, padres de familia, y la sociedad en general coadyuven con el fin de evitar más accidentes, que hasta ahora han provocado la muerte de más de 13 personas, superando con creces las cifras de los últimos años. Bastaría con apelar al sentido común para interpretar que sería conveniente ponerle coto a la costumbre marcada de muchos conductores que beben y manejan. Por razones de seguridad, y también de armónica convivencia, convendría que las autoridades correspondientes, si es que son identificables, apliquen las acciones preventivas y correctivas que garanticen la seguridad en las carreteras y caminos. Es probable que haya más accidentes y más muertos, porque esto aún no acaba, pero por las dolorosas consecuencias que producen, llamamos a la cordura y a la adopción de medidas elementales de precaución destinadas a neutralizar los efectos de la locura típica de estas fechas.
Hoy por Hoy 2003/03/03
03 mar 2003 - 05:00 AM
